College Park es una ciudad de Maryland, ubicada en la costa este de los Estados Unidos. Entre sus atractivos, se encuentran un museo de la aviación en uno de los aeropuertos en funcionamiento más antiguos del mundo, un enorme parque nacional y un pintoresco lago. College Park es la sede de la Universidad de Maryland, conocida por sus maravillosas instalaciones y su galería de arte.
En el Museo de la Aviación de College Park, podrás obtener información acerca de siglos de historia de la aviación. Realiza un recorrido guiado en bicicleta por sus pintorescos jardines. Escucha historias sobre el lanzamiento del primer globo aerostático y otros acontecimientos trascendentales. Explora uno de los aeropuertos en funcionamiento más antiguos del mundo, inaugurado en 1909. Allí, encontrarás exposiciones y galerías donde se relata la fascinante historia de las primeras etapas de la aviación. Participa en las actividades interactivas, las cuales incluyen una sección para niños.
Greenbelt Park, un gran espacio rural ubicado al este de College Park, que cuenta con capacidad para alojar a 174 viajeros entre su pintoresca flora, es el lugar ideal para ir de campamento. La naturaleza florece en este pintoresco entorno repleto de árboles, plantas y animales del parque. Avista ciervos y otros animales salvajes en el bosque. Comparte un picnic con tu familia en las bancas y mesas del parque. Lleva a los niños a uno de los parques infantiles repartidos por todo el parque.
Cerca del centro de la ciudad, en el corazón del estado de Maryland, se encuentra el bellísimo Lake Artemesia. El agua se extiende a lo largo de 15 hectáreas. Camina por los pintorescos senderos alrededor del lago, disfruta de la pesca en uno de los muelles o pasea por los jardines acuáticos.
Pasea alrededor de la Universidad de Maryland y explora obras interesantes en su célebre galería de arte.
College Park es un verdadero paraíso de tranquilidad a pocos kilómetros de distancia del espacio urbano y del ámbito político de Washington D.C. Es un lugar ideal para relajarse junto al lago o en el parque después de un recorrido turístico por la capital.